Dieta para evitar la inflamación

dieta para evitar la inflamación
Escrito por Sinu Fisioterapia // 17 Dic, 2021

Tod@s sabemos cómo es de importante la dieta en nuestras vidas, nuestro cuerpo e incluso nuestra mente. Ya se ha demostrado que influye incluso a nivel emocional.
«Qué somos lo que comemos», es muy cierto, al final nuestra alimentación, es nuestra salud.
Nuestra dieta debería ser una mezcla inteligente de grasas, proteínas, vitaminas, minerales, carbohidratos y agua. Además, hay que cuidar y vigilar de dónde viene la procedencia de los alimentos y cuanto menos procesados estén y más orgánicos sean, ¡mejor!.

Dieta para evitar la inflamación

Hoy os vamos a contar qué son y cuales los alimentos inflamatorios que debes evitar (esos que te hacen sentir pesad@ e inflamad@) y cuáles no lo son, para que puedas tener un mayor bienestar en tu aparato digestivo y tu cuerpo en general.

Recuerda que esto también puede afectar a tu estado mental. La finalidad no es perder peso, aunque es posible que también te ayude. El objetivo es: mejorar nuestra salud, cambiando hábitos alimentarios.
Ten en cuenta que siempre te vamos a aconsejar visitar a un especialista en nutrición, teniendo en cuenta además, que hay que personalizar totalmente cualquier cambio nutricional.

1. Como comentábamos antes, lo mejor es consumir alimentos frescos y a ser posible orgánicos.

Los mejores alimentos antiinflamatorios son estos:

  • Frutas (sobre todo los rojos de la familia de las berries, la manzana y los cítricos por su famosa Vitamina C) piña, papaya (papaína).
  • Verduras (de color brillante: tomates, zanahorias, espinacas, calabaza y brócoli. También ajo y cebolla)
  • Huevos
  • Pescados grasos: sardina, boquerón, arenque, salmón y caballa.
  • Carnes blancas: pavo y pollo
  • Aceite de oliva
  • Frutos secos: nueces y almendras. Mejor tostadas (no fritos) y sin sal.
  • Legumbres
  • Cereales integrales y sin gluten: avena, mijo, quinoa y arroz (a remojo un rato antes y lavado).
  • Productos lácteos como el kéfir y si es de cabra u oveja, mejor que de vaca.
  • Especias: como la cúrcuma y el azafrán.

2. Hay que huir de los alimentos procesados que provocan inflamación crónica y pueden ser los responsables de algunas enfermedades (como cáncer, diabetes, artritis, lupus, obesidad y otras patologías neurodegenerativas y cardiovasculares). Si ya sufrimos alguna de estas patologías, además, podemos agravar o atenuar estos síntomas. El problema está en los aditivos (conservantes, colorantes, potenciadores de sabor, sal, azúcar, glúten añadido en grandes cantidades…) la manera de cocción o procesado y la forma de conservación (según qué envasados son ,además, disruptores endocrinos).

 

Alimentos inflamatorios que debemos evitar:

Si o si, azúcar ¡fuera!…

  • Bollería procesada industrial: galletas, bollos y helados.
  • Caramelos, gominolas y chucherías en general.
  • Refrescos y zumos que contienen muchísimo azúcar y otros añadidos que afectan además a nuestra salud ósea. Por no hablar de la cafeína…
  • Harinas blancas refinadas: pan y pasta. Hay pasta de trigo Sarraceno o de harina de legumbres que tiene menor índice glucémico y no tiene glúten. Si has de comer pan, mejor hazlo tú, con harina de almendras o Sarraceno o al menos búscalo de masa madre 100%
  • Aperitivos o snacks: patatas fritas, gusanitos, cortezas…
  • Carnes procesadas y rojas: embutidos, salchichas, vaca y cordero.
  • Aceites vegetales refinados como: girasol, maíz y soja.
  • Cualquier alimento procesado como pizzas, rebozados congelados, etc

Al final, estas recomendaciones, no son mas, que «comer con lógica». Tenemos una buena dieta mediterránea qué nos puede ayudar a llevar una dieta antiinflamatoria sin introducir grandes cambios en nuestro patrón alimenticio. Podemos mantener la inflamación a raya y mejorar nuestra salud con esta dieta.

Un buen ejemplo de menú diario según la Escuela de Medicina de Harvard, sería desayunar frutas o avena con bayas; almorzar ensalada de verduras de hoja verde oscura (brócoli, kale, espinacas, acelgas, coles de Bruselas…) con judías, nueces y semillas; y cenar proteína magra (huevo, carne de pollo, lentejas, atún…) con verduras más coloridas y una fruta de postre.

Si acompañas esta dieta, con un poco de ejercicio físico diario, buena hidratación, dormir la horas necesarias y tomar el sol, tu cuerpo y salud te lo agradecerá.

Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento…(Hipócrates)

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